MANEJO Y CUIDADO DEL CABALLO: ALOJAMIENTO

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MANEJO Y CUIDADO DEL CABALLO
ALOJAMIENTO
Un caballo necesita como mínimo un alojamiento de 3 x 3 m.
El suelo debe ser fácil de limpiar y no resbaladizo.
El techo tiene que aislar tanto del frío como del calor.
La cama debe estar limpia y seca, con un grosor mínimo de 20 cm, siendo superior junto a las paredes para evitar traumatismos. En la práctica se suele colocar la mayor cantidad en el centro buscando que la cama sea más confortable y consiguiendo, sin embargo, que sea menos segura.
Las paredes deben ser perfectamente lisas para que no se rocen.
No debe tener ningún saliente, por pequeño que éste sea.
El comedero y el bebedero se deben situar lo más lejos posible entre sí.
El comedero y bebedero deben ser cuidadosamente diseñados e instalados para evitar que se enganche la cabezada.
Es fundamental una buena iluminación y ventilación. Por ello son más adecuadas las cuadras exteriores.
Las puertas deben ser grandes para evitar traumatismos, siendo preferibles las de dos hojas que mejoran la ventilación y la iluminación.
Las ventanas se deben abrir por arriba y hacia dentro de manera que el aire que entra se dirija hacia la parte superior.
Las paredes de separación entre cuadras no deben llegar al techo, para favorecer la ventilación.
Es aconsejable poner una reja entre las cuadras que les permita verse pero no morderse. Además mejora la ventilación y la iluminación.
En base a lo explicado, podemos concluir que una cuadra debe ser espaciosa, segura, confortable, ventilada, luminosa y seca.
7. Herraje
“Sin pie no hay caballo”. No importa lo bonito o bueno que sea, no importa su edad, ni su valor económico, si no posee unos buenos cascos no tenemos caballo.
La forma y el crecimiento del casco dependen de una serie de factores:
— Peso. A mayor peso más diámetro de casco.
— Alimentación.
— Trabajo.
— Humedad. A mayor sequedad menor diámetro.
— Herraje. Es el factor más determinante.
Por otro lado, existen suplementos vitamínicos que mejoran la calidad del casco como la Biotina.
El herraje persigue que no se desgaste el tejido córneo y se hace necesario porque el caballo realiza una serie de tareas que en libertad no haría como por ejemplo cargar con un jinete. El herraje no debe desaplomar un caballo aplomado pero, por otro lado, debe aplomar un caballo desaplomado
(siempre que el problema sea del casco y se pueda corregir con un buen herraje).
El período entre herrajes depende de cuánto crezca el casco, así como del trabajo que realice el animal, si bien como norma general no debe superar las 8 semanas.
En estado de semilibertad, no es necesario el herraje porque el desgaste es proporcional al crecimiento, que normalmente es de 6 ó 7 mm al mes.
De todos los cuidados que requiere nuestro caballo es sin duda el herraje el más importante, en tanto que se le pueden causar las mayores y más graves lesiones, luego debe realizarse únicamente por personas expertas
Pasos del herraje
— Cortar los remaches.
— Levantar la herradura con la tenaza de desherrar.
— Rebajar o emparejar el casco con la tenaza de corte y pujavante o legra buscando los aplomos correctos. Se rebajará hasta encontrar la palma sana.
— Adaptar la herradura a la forma y tamaño del casco, nunca al revés, dándole forma con el martillo de forja en el yunque. La herradura debe ser algo mayor que el casco para que cuando éste crezca no sobresalga. Esta anchura sobrante se denomina descanso.
— Clavar la herradura en el casco. Tiene especial importancia el ángulo de entrada de los clavos que deben sujetar firmemente la herradura pero sin dañar al animal.
— Cortar, remachar y volver los clavos.
Fuente: Manejo y cuidado del caballo
Pablo León Rafael

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